Hace 20 años se publicaba El Mundo de Sofía. El mundo de Sofía (1991) fue escrita por el noruego Jostein Gaarder y tras su publicación, en 1991, se convirtió no sólo en su obra más famosa sino en un auténtico bestseller traducido a 54 idiomas e, incluso, fue llevada al cine en 1999 por el también noruego Erik Gustavson.
Bajo la forma de una trama novelesca, Gaarder elaboró una guía básica sobre la filosofía occidental a partir del relato de cómo de una pequeña de 14 años, que el 15 de junio cumplirá 15 años ve cambiar increíblemente su vida cuando al volver de clase encuentra en su buzón una carpeta en la que le preguntan si desea hacer un curso de filosofía por correspondencia. Así comienza el mundo de Sofía: la chica irá conociendo a los grandes filósofos de la historia a través del curso que Alberto Knox le imparte en un principio por folletos y más tarde con clases particulares.
Diez años después, en el 2001, se publicaba “Más Platón y menos Prozac”. Su autor es Lou Marinoff, un profesor del Departamento de Filosofía del City College de Nueva York quien articula su obra en cuatro partes bien distintas.
· En la primera parte, titulada “Los nuevos usos de la sabiduría antigua”, explica con enorme acierto y sencillez la recuperación actual de la filosofía para la vida cotidiana. Marinoff ofrece además un magnífico resumen de la historia de la filosofía que podría ser un texto de lectura obligada en el bachillerato. Este resumen histórico justifica por sí mismo la lectura del libro.
· La segunda y tercera partes están conformadas por un conjunto de casos prácticos que van desde las penas que provoca el cáncer de pecho en las mujeres hasta los conflictos matrimoniales o los problemas del ejecutivo moderno. Ilustraciones al objetivo principal de este libro: aprender desde la filosofía a entender el mundo y comprenderse a uno mismo.
· La quinta y última parte del libro comprende a su vez cinco apéndices de carácter complementario.
Me interesa la primera parte en donde Marinoff plantea la utilidad de la filosofía como conjunto de saberes de sanación de las patologías individuales y sociales que en el mundo posindustrial acosan al género humano. Para él la filosofía contiene un acerbo histórico con un potencial de terapia incalculable.
Marinoff fundó en 1998 la American Philosophical Practitioners Association (APPA), de la cual es presidente. La APPA es una asociación profesional que opera a lo largo y ancho de los Estados Unidos y que ya conocen en Canadá, Alemania, Israel, Países Bajos, Noruega, Eslovaquia y Reino Unido. Su objetivo es formar a los asesores filosóficos que han de trabajar profesionalmente con clientes individuales o con grupos u organizaciones a fin de resolver los conflictos de su clientela. Asimismo intentan lograr que los profesionales tengan la formación adecuada. Como sucedió en los comienzos del psicoanálisis, la práctica del asesoramiento filosófico no está regulada, no existe una normativa ni en Norteamérica ni en el resto del mundo.
En todo caso el planteamiento básico de Marinoff tiene interés: el número de personas que viven en países ricos con la vida aparentemente solucionada y que, sin embargo, tienen un sinfín de problemas en su vida personal y profesional que amargan constantemente su existencia cotidiana es cada vez mayor. La gente a la que se dirige Marinoff es un grupo social de nueva formación, carne -cada vez más abundante y variada- de manual de autoayuda. Personas que antes acudían a la consulta de un psicólogo, un psiquiatra, un consejero matrimonial, el médico de cabecera o incluso un cura y que han llegado a la conclusión de que ya no les compensan las largas y caras sesiones del psicoanalista; o que el psiquiatra de turno les diga que tienen una depresión endógena y les atiborre de pastillas de litio, prozac o del comprimido de moda entre las grandes compañías farmacéuticas y los médicos.














