jueves, 27 de enero de 2011

MATTHIEU RICARD: LA PERSONA MÁS FELIZ DEL MUNDO

La felicidad no es una sucesión interminable de placeres que terminan por agotamiento, sino una forma de ser. Y si es así, ¿no deberían nuestros hijos aprender en el colegio a ser felices? ¿No es acaso lo que desea cualquier madre o padre de hoy en día? Para permitir aflorar la compasión y la naturaleza buena que todo ser humano lleva dentro, la ciencia está descubriendo los beneficios de la meditación. Aprender a meditar puede ayudarnos a convivir con una mente más clara y más hábil a la hora de lidiar con las emociones negativas y fomentar las emociones positivas. (Matthieu Ricard)
Extraído de la página web de http://www.redesparalaciencia.com/
Especialistas en neurociencia afectiva de la Universidad de Wisconsin nombraron recientemente a Matthieu Ricard (Paris, 1946) «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 65 años este asesor personal del Dalai Lama tiene una vida de película: hijo de filósofo y pintora surrealista, era un prestigioso biólogo molecular que decidió abandorar su brillante carrera para dedicarse a la meditación.
 
Los científicos llevaban años estudiando su cerebro dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.
Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard desbordó con un -0,45 los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose el título de «el hombre más feliz de la tierra» que él mismo no termina de aceptar. El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».

Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.
Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.

Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».

Matthieu Ricard opina que no, por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen, ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas: el último es «Defensa de la felicidad») y, quizá por eso, ha optado por el celibato en lugar de la vida en pareja. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha, sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí. Su visión de algunas cuestiones pueden ayudarnos a comprender su forma de pensamiento:
  • Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.
  • Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.
  • Soledad: existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.
  • Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.
  • Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
  • Conflictos de pareja: Deben minimizarse: Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.
  • Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.
  • Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.
  • Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.
  • Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.
 

 

5 comentarios:

  1. Jiddu Krishnamurti telling a joke...

    “There are three monks, who had been sitting in deep meditation for many years amidst the Himalayan snow peaks, never speaking a word, in utter silence. One morning, one of the three suddenly speaks up and says, ‘What a lovely morning this is.’ And he falls silent again. Five years of silence pass, when all at once the second monk speaks up and says, ‘But we could do with some rain.’ There is silence among them for another five years, when suddenly the third monk says, ‘Why can’t you two stop chattering?”


    http://www.katinkahesselink.net/kr/jokes.html
    http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

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  2. Thank you for your story very illustrative. I prefer to find a balance between living life looking inside and also a successful social relationships. The third monk -i think- was a bit rude. See you soon.

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  3. Muy interesante esta exposición sobre un concepto tan relativo como es la felicidad.
    En realidad, creo que si en algo podemos permitirnos rozar la felicidad, es haciendo de nuestra vida una entrega a cuantos nos rodean. Yo entiendo la vida como un regalo que se te otorga al nacer con una serie de talentos, que no son tuyos realmente, sino para entregarlos a los demás. El problema tal vez es que una gran mayoría lo entiende al revés, es decir, atesorarlos y aglutinar más y más para ser " más" , o " el que más". De ahí que nazca la infelicidad, la insatisfacción...y muchas veces nos parezca incluso incomprensible el hecho de no conseguir lo que a todas luces es lo que anhelamos o incluso creemos merecer.
    Desprenderse o ser desprendidos, es dificil, y desgracidamente la sociedad nos engulle de tal manera que nos puede parecer toda una excentricidad aptitudes y actitudes como la del protagonista de tu articuo en este blog.
    Desde luego es para considerar y pensar que una vida basada en lo meramente existencial y sustancial que anida en el interior de una persona basta para ser feliz.
    Gracias por el enfoque.
    Un saludo

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  4. Pilar. Estoy al 100% de acuerdo contigo y es esto que tú tan bien has expuesto lo que Matthieu Ricard intenta decir y, creo de veras, que tú has sabido resumir con mejor fortuna que yo. Cuando M.R. habla de capacidad de "compasión" creo que se refiere a esa capacidad que los occidentales definimos con tantas palabras: solidaridad, empatía, caridad, sinergia, compromiso, sensibilidad... Gracias por estar ahí y un abrazo.

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  5. Gracias Xoan por hacernos descubrir y conocer a este sabio de nuestro tiempo con una visión de la vida y una filosofía tan necesaria en nuestras sociedades, quizá, del mal llamado bienestar.
    Un abrazo

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